-Adelita quiero tu ensalada de repollo...
- Adelita quiero tu Chipa Guasu
- Adelita quiero...
¡Yo feliz, complaciente me ponía en campaña!
Además, luego de salir de la cocina, atendía a mis clientes que iban a casa de mamá para maquillarse y peinarse. No me cansaba nunca porque hacía lo que me gustaba...
El año que recuerdo en particular, fue en el 87. Había nacido mi primer hijo en noviembre 16 y recibí la invitación de mi prima Mercedes González para ser Papá Noel. Ella fue, creo que, la pionera en Concepción con esa actividad, que comenzó con mi hermana Gloria un año antes. Humberto, su marido entonces, preparó su camión repartidor de bebidas con el trineo y los renos gigantes hechos por Mer, villancicos navideños a todo volumen y las personas que quisieran recibir los obsequios del legendario icono de la Navidad debían llevar a su casa para ser entregados luego a partir de la tardecita y sin ningún costo!
Mi hermana Gloria (+), había hecho de Papá Noel sólo un año...
Acepté el reto y aún con mi bebé de 1 mes y poco, vestí el traje sauna rojo y todos lo chiches y subí al enorme camión, sentada en un trono igualito al susodicho. A mi lado de centinela, mi sobrino Tito, que aún creía en el hombre del Polo Norte y me tomaba de la mano emocionado como si fuera a perderlo.
Paró la ciudad esa noche al paso del trineo y los renos, mientras los niños de los barrios más carentes nos seguían corriendo o en bicicleta gritando: ¿ y mi regalo Papá Noel?!!!! Ningún niño había quedado sin un pan dulce o un regalito...
Nuestro último destino fue el Hospital Regional, donde me bajé con una enorme bolsa, a repartir pan dulces a los internados.
Fue allí que la encontré a Doña Erasma, antigua moradora de Chaco'i, que cuando le entregué el pan dulce expresó: querido Papá Noel, solo te pido que si te encontrás con Dios, le recuerdes que estoy sufriendo y quiero que me curé...
Yo sin saber que hacer le di la bendición. Y la fe es reparadora si nos bendecimos unos a otros. Bendición significa BIEN DECIR, y muchas veces pasa el ángel en ese preciso momento y obra a través de Dios ( así decía mi abuela...).
Doña Erasma vivió sanísima por muchos años más.
Fui Papá Noel con mi prima y su magia, por dos años seguidos, ¡y luego durante 16 años ininterrumpidos en casa de mamá para mis hijos y sobrinos hasta que descubrieron que era yo!
Cocinando, maquillando, peinando y luego caracterizando al hombre " ho ho ho".
Y bendiciendo ahora más que nunca, el haberles dado a mis afectos, un poco de fantasía, en esas noches buenas y tan santas.
Bendecir= Bien decir...
*Dedicado a mis hijos y sobrinos que recuerdan...
Adelita Fernández Romañach