Es hediondo suponer que criminales capaces de decapitar y calcinar dentro del penal, en enfrentamiento con un grupo rival, como sucedió en San Pedro hace cuatro años, deban exigir nada o marcar pautas al Gobierno.
Para todo hay un límite: Cuando el Estado debe actuar; debe hacerlo y no tiene que dar explicaciones, ni conferencias de prensa. Debe hacer lo que le compete.
La expectativa generada por algunos medios de comunicación, buscando la vuelta para acusar a los gobernantes, porque hicieron o no, lo que corresponde; no es decente.
Si los criminales los superan y matan, es culpa del gobierno, si el gobierno actúa y hay bajas, es culpa del gobierno.
La sentencia ya está predeterminada.
Por una vez, estrenemos la coherencia y pensemos como país, por encima de las diferencias, más comerciales que políticas.
Paraguay necesita firmeza de sus gobernantes y si en esta lucha no nos unimos todos, siempre los criminales serán los ganadores.
¡¿Es ese el país que queremos?!